SANTA FE | TIROTEO EN UNA ESCUELA TERMINO CON MUERTES Y HERIDOS
Un trágico episodio de violencia sacudió a la comunidad educativa de la ciudad de Rafaela, en la provincia de Santa Fe, donde un adolescente de 15 años ingresó armado a su escuela y abrió fuego contra sus compañeros. El ataque dejó un estudiante muerto y al menos dos heridos, uno de ellos de gravedad.
Según relataron padres de alumnos que estuvieron en el establecimiento, el agresor logró ingresar al colegio con una escopeta escondida dentro de una funda de guitarra, lo que le permitió pasar inadvertido al momento de entrar al edificio escolar. De acuerdo con esos testimonios, el adolescente sacó el arma dentro del establecimiento y comenzó a disparar contra sus compañeros.
El ataque dejó como saldo un estudiante de 13 años muerto y dos heridos. “Uno de los heridos fue trasladado con código rojo por heridas en la cara y el cuello hacia el Hospital de Rafaela. El otro herido es de menor gravedad”, informaron fuentes oficiales.
Las primeras reconstrucciones indican que el joven efectuó entre cuatro y cinco disparos, lo que desató escenas de pánico entre los estudiantes que estaban en las aulas y en los pasillos. Algunos alumnos intentaron refugiarse mientras otros escapaban del lugar en medio de gritos y corridas.Julián, padre de un alumno de primer año del colegio donde ocurrió el ataque, relató el momento de desesperación que vivió su hijo al escuchar los disparos dentro del establecimiento. Según contó, toda la información que maneja surge de lo que le relató su hijo Nazareno, de 13 años, quien recién este año comenzó la secundaria.
El hombre explicó que esta mañana dejó a su hijo cerca de las 6.50, cuando todavía se preparaban para el acto de izamiento de la bandera. Minutos después, mientras se organizaba para ir a trabajar, recibió una llamada que lo dejó paralizado. “Una amiga de mi señora me llamó y me dijo: ‘Julián, te llevo a Nazareno porque hay un chico que le tiró dos tiros a otro en la escuela’. Imaginate cómo me quedé”, relató.
Nazareno logró escapar del establecimiento en medio del caos. Según le contó a su padre, había dejado la mochila en el aula y se dirigía al patio con sus compañeros para la formación cuando escuchó el primer ruido. “Me dijo: ‘Papá, escuché un estampido y pensamos que era una puerta o un golpe de chapa. Cuando se escuchó el segundo, ahí nos dimos cuenta de que eran tiros’”, relató Julián.
En ese momento, el adolescente reaccionó por instinto y huyó del lugar. “Salí corriendo, salté un tejido, otro tejido y un tapial, y ya estaba en la calle”, le dijo a su padre. Afuera, algunos vecinos comenzaron a ayudar a los estudiantes que escapaban del colegio. “Un vecino salió y los asistió. Los chicos estaban muy asustados. Después una amiga lo acercó hasta mi casa”, agregó.
El padre también contó que entre los alumnos comenzó a circular la versión de que el agresor habría ingresado el arma escondida dentro de una funda de guitarra y que incluso la habría estado cargando dentro del baño antes de salir y efectuar los disparos. “Son cosas que comentan los chicos y que se dicen en los grupos de la escuela, hay que tomarlo con cuidado porque todavía se está investigando”, aclaró
Sobre el agresor, Nazareno solo pudo decirle que se trataba de un estudiante más grande, de cuarto o quinto año. En cambio, la víctima fatal sería un alumno de la misma camada que su hijo. “Me dijo que es un chico de primer año también, que lo conoce, aunque no iban en el mismo curso”, señaló.
Julián también confirmó que, según lo que se fue reconstruyendo entre padres y estudiantes, asistentes escolares del establecimiento se abalanzaron sobre el atacante y lograron reducirlo, quitándole el arma. Esa intervención permitió frenar el ataque dentro de la escuela.
El hombre expresó además la conmoción que generó el hecho en la comunidad. “Es una ciudad chica, donde prácticamente nos conocemos todos. Algo así uno lo ve en las películas o en la televisión, pero nunca pensás que va a pasar en la escuela de tus hijos”, concluyó.
En la misma línea, otra mamá contó: “Mi nena llamó llorando porque el chico quería disparar a todo el curso. Lo que me cuenta es que antes de izar la bandera comenzó a disparar contra sus compañeros” y agregó: “No puedo creer lo que está pasando, estamos en shock. Mi hija estaba en el segundo piso de la escuela, corrieron y rompieron los vidrios para poder escapar“.
“Estoy todavía asustada. A las 7.30, recibo el llamado de mi hija llorando desesperada, que había un alumno con un arma tirando tiros dentro de la escuela. Salí a buscarla porque me dijo que salió corriendo por atrás de la escuela. En el camino, en mi desesperación, ver la cantidad de chicos, a las dos o tres cuadras de la escuela había chicos corriendo para todos lados, con cara de perdidos”, contó María José, quien destacó el caos que se generó en el momento.
“Salieron todos corriendo por atrás, otros saltaron alambrados e incluso saltaron de las ventanas del edificio. Escuchar el relato de los chicos es terrible, no esperaban una situación de esta magnitud”, agregó otro de los padres.
Uno de los momentos clave que evitó que la tragedia fuera aún mayor ocurrió cuando uno de los porteros de la escuela se abalanzó sobre el atacante y logró quitarle la escopeta, reduciéndolo hasta que llegó la policía. Esa intervención permitió frenar el ataque y controlar la situación dentro del colegio.
El establecimiento educativo al que asistía el adolescente agresor reúne a unos 600 estudiantes distribuidos entre los niveles inicial, primario, secundario y terciario, lo que lo convierte en una de las instituciones más importantes de la comunidad de San Cristóbal. El colegio se encuentra en una localidad de aproximadamente 18 mil habitantes, donde gran parte de las familias se conoce y los alumnos conviven desde chicos en los mismos espacios educativos.
Entre los heridos se encuentra un adolescente de 15 años que sufrió lesiones graves en la cara y el cuello, por lo que fue trasladado con código rojo al Hospital de Rafaela para recibir atención médica urgente. Otros estudiantes también resultaron heridos y fueron asistidos por personal sanitario que acudió al lugar.
El hecho generó una profunda conmoción entre los padres que se acercaron rápidamente al colegio tras enterarse de lo ocurrido. Muchos de ellos relataron que el arma habría ingresado al establecimiento escondida en un estuche de guitarra, una versión que comenzó a circular poco después del ataque y que es parte de la investigación judicial.